El Meridiano de Córdoba ¡Mi periódico!
-- - - -Número 4485 - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - -Viernes 22 de Agosto de 2008 - - - - - - - - - - - - - - - - -- Sincelejo - Sucre

 

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No hay excusa

No hay razón para que en los hospitales, centros de salud y clínicas oficiales se atienda de mala gana a las personas que acuden en busca de asistencia médica. Esto, infortunadamente, se presenta con mucha frecuencia y denota falta de profesionalismo de quienes tienen a cargo dicha misión. Sabido es que en ciertos casos las instituciones de salud les adeudan salarios a sus trabajadores, pero de ninguna manera ello puede ser excusa para no cumplir con el deber.
Según testimonios de usuarios de la ESE Cartagena de Indias, en Corozal, la atención a los pacientes en la sección de urgencias es deficiente, lo cual ha motivado la convocatoria de una asamblea extraordinaria de la Asociación de Usuarios para ventilar el asunto. Ojalá la concurrencia sea masiva y que cada quien exponga las experiencias vividas. Mientras tanto, las directivas de la ESE están en la obligación de tomar medidas para corregir las supuestas fallas en el servicio.
Se nos ocurre preguntar ¿Por qué el Personero de Corozal no interviene en estos casos? Es su obligación, entre otras razones debido a su condición de representante de la comunidad y también a que una de sus funciones básicas es precisamente escuchar las quejas y obrar de conformidad.

 


Orlando Fals Borda

Por ALEJANDRO MIELES TRESPALACIOS

La academia colombiana, fundamentalmente la de la Costa Caribe, está de luto por el fallecimiento del sociólogo Orlando Fals Borda.
Investigador consagrado, político inteligente, fundador del Partido Polo Democrático Alternativo, desde el cual marcó sus puntos de vista sobre lo que debe ser un partido moderno.
Fals Borda, quien acaba de morir en la capital de la República a sus 83 años, deja un historial intelectual que pocos colombianos pueden exhibir.
Fundador con el padre Camilo Torres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, autor de muchos libros sobre el acontecer nacional, entre ellos, recuerdo a "Mompox y Loba", el "Presidente Nieto", la Resistencia del San Jorge, Historia doble de la Costa.
De este interesante trabajo tomamos lo siguiente: "El hombre-hicotea", personificación del "aguante", expresión casi totémica de la coraza popular ante la acción hostil de los poderosos.
"A partir de la cultura zenú, el autor describe y analiza la historia de las formas de resistencia -sutiles unas, abiertas otras- empleadas sucesivamente por los indígenas, los negros y los campesinos mestizos para defender sus formas de producción, sus heredades y sus costumbres".
El maestro Orlando Fals Borda era, especialmente en sus años de madurez política, un obsesionado defensor de la Costa Caribe.
En la reunión del VII Foro de la Costa, cumplido en Barranquilla los días 23 y 24 de julio de 1998, según reza en una importante ponencia de su autoría, Fals Borda apuntó: "Si se cumpliera aunque fuera en parte este plan neofederal de ajuste y acción territorial para la Región Caribe, estaríamos sentando las bases para una revolución regional y nacional con dignidad, equidad y justicia".
Así como también, afirma Fals Borda: "Con la creación de un liderazgo comprometido con el proceso autonómico, con dirigentes nuevos provenientes de las bases, con el apoyo de la Sociedad Civil, y con el impulso de los actuales gobernadores y alcaldes, nos colocaríamos al frente de un gran movimiento que de pronto salvará a Colombia de los presentes peligros de una disolución, y que a través de un ordenamiento territorial nos acerque a la paz".
Esa era la visión de Fals Borda sobre la Costa Caribe, dentro del marco de la región, concepto compartido, en todas sus partes, por el actual gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa.
El doctor Fals Borda es bueno recordar en este momento, apunta: "Aunque los sueños de autonomía o independencia política para la Región Caribe Colombiana estén reverdeciendo al impulso de nuestras frustraciones actuales como pueblo, bien sabemos que no son de hoy. Constituyen un proceso de construcción geopolítica con raíces prehistóricas, en el que aparecen periódicamente movimientos de jefes rebeldes como el supremo Francisco Javier Carmona en 1841".
Por estas y muchas razones más, lamentamos la muerte del sociólogo Orlando Fals Borda, ocurrida en la capital de la República.
¡Paz en la tumba del doctor Fals!


Nos quedaremos esperando

Por JUAN ALBERTO GRANADOS URUETA

Cuando los docentes hacemos exámenes académicos a nuestros estudiantes, estamos indagando sobre la verdad académica. Pero los resultados siempre son un fiasco ya que es imposible que todos respondan con la verdad que queremos. Generalmente un 10% responde adecuadamente, sin embargo nosotros insistimos, así como el Ministerio de Educación, que debe ser por lo menos casi todos.
Ahora la sociedad está esperando la verdad de los poderes públicos, la de los grupos al margen de la ley y la de los políticos, lo cual será otro imposible. En ese mar de ideas navegamos divagando hasta que por las razones normales de la naturaleza también se nos olvidará que esa verdad fue quimérica. Vale recordar lo expresado por el científico Carl Sagan acerca de la memoria: cuando pedimos a un testigo que declare bajo juramento decir la verdad, toda la verdad y solamente la verdad, se le está pidiendo lo imposible.
A lo sumo podría decírsele que dijera su verdad, toda su verdad y solamente su verdad. Porque la percepción, los juicios y los recuerdos están modelados por nuestras creencias, prejuicios, expectativas, intereses, emociones y deseos. Por las mismas razones nuestros alumnos no responden convenientemente.
En el caso de los políticos, para que confiesen la verdad, eso sí que es increíble. Según Sócrates ellos perpetuamente están ceñidos a la mentira porque siempre tienen algo que esconder y nada que enseñar. Solamente están listos para ser elegidos. Nosotros tenemos la propensión a creerles en época electoral, pero casi el 100% de sus áulicos quedan después decepcionados y defraudados. No obstante la historia se repite en época preelectoral.
Paradójicamente, la parte esencial del funcionamiento de la memoria es el olvido, de lo contrario la carga de nuestro pasado o nuestros recuerdos nos abrumarían. Que tal que nos acordáramos de todo, el peso de nuestra memoria sería tal que nuestro cerebro estaría incapacitado para recibir más información y se llenaría al tope como un tanque de basura o un disco duro colmado.
La memoria es una vieja mentirosa, y más mentirosa mientras más vieja, ella vive agregando detalles que no existieron. Los testigos presenciales, con el propósito de ofrecer una versión coherente de los hechos narrados, completan las partes oscuras y rellenan los huecos naturales que con el paso del tiempo el olvido va dejando.
Más aun cuando alguien se muestra escéptico, el sujeto daña su narración, no siempre de manera consciente, los detalles de la historia, de tal modo que el suceso gane en verosimilitud.
Entre los siete pecados de la memoria está el de la atribución errónea, que consiste en recordar incorrectamente. Lo más grave de este yerro es que ocurre con mayor frecuencia que la registrada conscientemente. Las consecuencias más lamentables se presentan en el ámbito legal y penal.
Como ocurre ahora con la parapolítica, la Yidispolítica, la farcpolítica y otros males que actualmente sufre la nación. Nos quedaremos como las novias de Barranca en cuanto a la esperada verdad.


Una justicia autoritaria y arbitraria

Por ALFREDO RANGEL

Nada más parecido a la cacería de brujas, a la Inquisición y a la justicia estalinista. Pero la senadora Nancy Patricia Gutiérrez decidió romper la cadena de miedo.
Después de haber permanecido en la cárcel durante 8 meses y de haberse visto obligado a renunciar a su investidura parlamentaria, todo por la declaración mentirosa de un falso testigo al que la Corte Suprema de Justicia dio total credibilidad, el ex senador Luis Humberto Gómez Gallo ha recuperado su libertad. Su caso es solamente un botón de muestra de los excesos e irregularidades cometidos por esa Corte en el curso de la parapolítica.
Los excesos de la Corte Suprema nos hacen recordar la justicia autoritaria de la era estalinista, descarnadamente descrita por Tom Rob Smith en su excelente novela El Niño 44, y por Anne Applebaum en su documentado estudio Gulag. Estos autores señalan que el principio fundamental del trabajo de los jueces estalinistas era la presunción de culpabilidad, y que la principal prueba de culpabilidad era la sospecha. "La culpabilidad de un sospechoso pasaba a ser real en el momento en que se convertía en uno" (Smith, página 46). Por eso, para encarcelar a alguien no se necesitaban pruebas, estas se conseguían después con falsos testigos: bastaba con ser sospechoso. Y para ser sospechoso era suficiente cualquier delación, por falsa que fuera. Esto le pasó a Gómez Gallo.
Para los jueces de Stalin era mejor hacer sufrir a 10 inocentes que dejar escapar a un culpable. En esas circunstancias en que bastaba un falso señalamiento para ser arrestado enseguida, el miedo se generalizó. Los jueces estalinistas cultivaban el miedo, pues este hacía parte del diseño de su sistema judicial. Para los agentes investigadores del Estado la paranoia era un valor esencial, una virtud que había que entrenar y aguzar.
Todo esto lo estamos viendo hoy en algunos procesos de la parapolítica. Ha entrado en crisis el principio de la presunción de inocencia, básico en una justicia democrática. Basta el señalamiento de un falso testigo para que una persona honrada sea encarcelada. Su encarcelamiento es suficiente para que desde los medios decenas de columnistas ayatolas lo declaren culpable. Si es un parlamentario, la jauría pide que pierda inmediatamente su curul. Los investigadores del CTI reciben órdenes de hundir a los sospechosos, desechando cualquier evidencia en su favor. Los que no encuentran o no inventan pruebas contra un sospechoso son removidos de sus cargos. Un magistrado auxiliar emborracha testigos para ofrecerles gabelas por sus testimonios contra un ex congresista a quien no está autorizado para investigar.
También está en peligro el derecho a la legítima defensa. Se ocultan declaraciones de testigos evitando la controversia de los acusados. A la manera de una pesadilla kafkiana, se monta un proceso secreto contra todos los acusados y contra nadie en particular, que no puede ser conocido ni refutado por ninguno, pero que es utilizado para hundirlos a todos.
Nada más parecido a la cacería de brujas, a la Inquisición y a la justicia estalinista. Pero la senadora Nancy Patricia Gutiérrez, en un acto de valor civil que la enaltece, decidió romper la cadena de miedo. Respaldada, paradójicamente, en la sentencia 24679 de la misma Corte Suprema que le estaba montando un falso caso judicial, sentencia que valida el derecho de la víctima de un delito a hacer grabaciones de conversaciones con terceros para preconstituir pruebas con fines judiciales, la senadora ha puesto en evidencia los abusos y los excesos de la justicia autoritaria en Colombia. Esa grabación podría ser la 'operación Jaque' para terminar con la arbitrariedad judicial y volver a las sendas del derecho.
La parapolítica es producto de la política de paz gubernamental que desmontó los grupos paramilitares. Sin su desmovilización habrían sido impensables las investigaciones, las delaciones y los testimonios que han permitido descubrir los vínculos delictivos entre algunos políticos y grupos paramilitares. Pero aprovechar la parapolítica para hacer cacería de brujas y pescar en río revuelto con fines torvos es otra cosa. Por eso, para que esos juicios contribuyan al descubrimiento de la verdad y a la reconciliación nacional, también en la parapolítica se debe respetar el derecho.
No es legítimo procesar la violencia armada blandiendo la arbitrariedad judicial, ignorando la presunción de inocencia y negando el derecho a la legítima defensa. (Semana)

 

 

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