|
Paciencia
Evidentemente
el déficit de viviendas en el país es abultado,
debido principalmente a la incapacidad del Estado para
atender un frente que requiere de billonarias inversiones
para suplir las necesidades en ese sentido.
Es cierto que en los últimos años se han
destinado importantes sumas del presupuesto nacional a
subsidiar viviendas de interés social, especialmente
en los estratos más bajos de la población,
y que también ha habido incesantes quejas sobre
la calidad de las mismas por el círculo de corrupción
que rodea el negocio.
Sincelejo no es la excepción: aquí también
es menester construir casas, a bajo costo y de buena calidad,
no importa que sean pequeñas, para albergar las
familias que aún no las poseen. Es este sentido
es palpable la intención del Gobierno Municipal
de buscar soluciones prontas al déficit de viviendas
en la ciudad, que se acrecienta inevitablemente por la
llegada de gentes de otras zonas del departamento.
No obstante lo anterior, hay que tener en cuenta que los
recursos para financiar los nuevos planes de vivienda
no aparecerán de la noche a la mañana, y
por eso los futuros beneficiarios deberán llenarse
de paciencia y esperar a que se estructuren los proyectos.
|
San
Ivo
(Patrón
de los abogados)
Por
LESMES CORREDOR PRINS
La
partida de nacimiento de la abogacía se pierde en la noche
de los tiempos. Algunos, haciendo aproximación en el espacio,
la ubican en Grecia y le atribuyen a Solón su inicial reglamentación.
Sencillamente presentado, abogado es aquella persona graduada
en Derecho y que como jurisperito ejerce su profesión,
bien sea a través del litigio o de la judicatura.
La abogacía ha sido abrazada, como profesión, por
históricos hombres, entre los cuales figuran Pericles,
del que se afirma fue el primer abogado; y el inglés Ivo
de Kermartín, abogado-sacerdote, a quien su ilimitada sensibilidad
social le mereció el título de 'el abogado de los
pobres', la canonización por Clemente VI y el siguiente
epitafio sobre su tumba: "Aquí yace san Ivo, bretón,
abogado y no ladrón", razones que se han tenido en
cuenta para ungirlo como el patrón o santo protector de
los abogados.
Desconocer hoy que la profesión de abogado no goza de buena
fama, sería tanto como ignorar una macroscópica
realidad; particular que así corre escrito en la obra de
Mark Mc Cormack, 'Toda la verdad sobre abogados': "el mejor
modo de tratar con los abogados es no tener trato con ellos porque
me he dado cuenta, con excesiva frecuencia, que como viven de
los pleitos evitan que las partes lleguen a un arreglo amistoso",
texto en el que se le atribuye a Shakespeare, el decir: "
y
como primera medida, demos muerte a todos los abogados";
realidad, que de esta manera circula como apunte oral: "un
amigo le preguntó al recién divorciado, ¿y
al fin, quién se quedó con los hijos?, y éste
le respondió, hombre, como habíamos acordado que
con los niños se quedaría al que más bienes
le correspondiera, el abogado anda por ahí, encartado con
ellos".
Claro, que ese concepto no puede generalizarse, ya que existen
abogados honrados y estudiosos -que son los ideales- y a ellos
se debe acudir, puesto que si se contrata a uno que solo sea estudioso,
se cumplirá la cita de Brougham: "El abogado es un
caballero que rescata nuestra hacienda de las manos de vuestros
adversarios y se la guarda para sí", y si se contrata
a uno que solo sea honrado perderá el caso, pues como lo
escribió don Ángel Osorio en 'El alma de la toga':
"La falta de lectura que excita la imaginación, que
amplía el horizonte ideal y mantiene viva la renovada flexibilidad
del lenguaje, acaba por dejar al abogado muerto en sus partes
más nobles, y reducido a un curialete con título
académico. Del no leer viene el atasco intelectual, la
rutina para discurrir y escribir y el fracaso en el ejercicio
profesional".
Amo tanto a mi profesión, que cuando mis hijos, Ema María
y Lesmes Antonio, crecieron y me pidieron una opinión sobre
su destino profesional, les aconsejé que se hicieran abogados,
como se lo aconsejó Piero Calamandrey a su hijo Franco
y Ángel Osorio al suyo, Manuel.
e-mail:lescorp@latinmail.com
La
550
Por
ROBERTO SAMUR ESGUERRA
La Ley 550 de 1999 o Ley de Restructuración
de Pasivos es una herramienta eficaz para que los organismos del
Estado, en el nivel territorial, puedan sanear sus presupuestos
y sus pasivos en una forma organizada.
Al parecer hoy se aplica en seis municipios de Sucre con sospechosos
resultados, y no sé si en este momento también en
el departamento mismo, según lo ha solicitado el señor
Gobernador a la Asamblea con el fin de conjurar la crisis por
el pago de facturación del sistema de vinculados en el
sector salud, carga impuesta a los departamentos por la inefable
Ley 100.
Ahora bien, la principal finalidad de esta ley es restablecer
la capacidad de pago de las entidades, de manera que puedan atender
adecuadamente sus obligaciones cuando de compromisos contractuales
de ejecución inmediata se refiere, pues tiene la virtud
de congelarlos y de blindarlos contra acciones judiciales.
Pero en este caso de lo que se trata es de la facturación
de los vinculados en el sector salud, la cual es de tracto sucesivo,
es decir, que continúa produciéndose mientras se
mantenga la afluencia de pacientes, lo que hace indeterminable,
no sólo su cuantía, sino la duración misma
de la fiducia. Que no será sólo para atender dicho
sector, sino que cobijará a otras áreas de la administración
que no la necesitan, pero que se verán afectadas en su
normal desempeño.
Y entonces es forzoso preguntar ¿qué va a ocurrir
con los beneficiarios de los servicios de salud? ¿Será
que los siguen atendiendo en hospitales y clínicas por
cuenta del departamento? ¿Quedará congelada la millonaria
obligación actual? ¿Cuánto tiempo permanecerá
el departamento bajo la égida de la mencionada ley?
Debe recordarse que la fiebre no está en la sábana
ni la infidelidad en el sofá, por lo que se impone buscar
y encontrar pronto una solución de fondo a un asunto de
tanta importancia para la salud de los desprotegidos y para la
estabilidad fiscal de los departamentos.
Una de las fórmulas viables --si el Congreso no anduviera
en otros menesteres-- sería revisar a fondo el articulado
de la Ley 100 en la parte que tiene que ver con las transferencias
a los entes territoriales para que sea la nación quien
asuma su alto costo, lo cual bien puede lograrse a través
del siempre bien provisto Fondo de Solidaridad y Garantías,
o con los doscientos millones de dólares que la Philip
Morris deberá cancelarle a los departamentos colombianos
anualmente según conciliación del proceso que éstos
presentaron contra la firma tabacalera.
COLETILLA: A propósito de hospitales, un amigo me contó
que está próximo a someterse a una operación
de corazón abierto en la Clínica del Norte de Barranquilla,
a donde debe presentarse con la reserva de sangre eventualmente
necesaria.
Como es persona de escasos recursos, consiguió que diez
amigos aquí en Sincelejo se la donaran, para lo cual acudió
a nuestro Hospital Universitario donde le cobraron tres millones
seiscientos mil pesos por el procedimiento de recepción
y envío. Como el paciente no tenía ese dinero lo
informó así a la Clínica de Barranquilla,
y allá le consiguieron los donantes y le practicaron el
procedimiento de almacenamiento, todo absolutamente gratis. ¿Explicable?
roberto.468@hotmail.com
Recesión
económica
Un
debate incompleto
Por
FRANCISCO JOSÉ MONTES VERGARA
Con la divulgación de las cifras del Dane
en esta semana que pasó se abrió el debate relacionado
con el tema de la recesión económica. La polémica
se centra en determinar si estamos o no en recesión económica.
El Ministerio de Hacienda afirma que no nos encontramos en tal
situación; sin embargo, existe la otra cara de la moneda
que opina lo contrario.
Sin lugar a dudas pienso que el debate no debe ser si ubicarnos
en el grupo de los que opinan en la existencia de una recesión
o lo contrario. De igual forma, tampoco es afirmar que por el
hecho de llevar dos trimestres sucesivos de contracción
negativa hemos entrado en recesión.
Asimismo, no es prudente decir que de acuerdo al criterio de la
Oficina Nacional de Investigaciones Económicas de los Estados
Unidos, la cual sostiene que una recesión ocurre cuando
se presenta un declive significativo en la actividad económica
que dure varios meses, estamos en tal circunstancia. En fin, hay
varias razones que tanto una parte de funcionarios del Gobierno,
como también académicos y gremios, acuden para explicar
las cifras que publicó el Departamento Nacional de Estadísticas.
Dado lo anterior, evidentemente lo que se observa es que hay divergencias.
Estas diferencias, se presentan entre los que dicen que ya existe
el declive en el crecimiento de la economía y los que opinan
lo contrario. No obstante lo anterior, la hay también entre
los que opinan que sí la hay puesto que no coinciden en
la razón para explicar la coyuntura.
Ahora, pienso que es importante analizar un poco más los
datos. Lo anterior considerando que las explicaciones se han centrado
en mirar sólo los porcentajes de los dos últimos
trimestres, los cuales, evidentemente, tienen una tendencia negativa.
Menos1% y 0.6%, son las variaciones anuales tanto para el primer
trimestre como para el segundo de este año con respecto
al anterior.
Empero, además es importante revisar las variaciones trimestrales
que se presentaron en los dos últimos trimestre de 2008,
3.3% y 3.7%; estos para el cuarto y tercer trimestre, respectivamente.
Así las cosas, vemos que entre el último trimestre
del año pasado y el primero de éste existen dos
escenarios totalmente contrarios, puesto que están en dos
estadios diferentes: el negativo y el positivo. Es pertinente
detenernos y pensar el porqué.
En este orden de ideas, las cifras de crecimiento en la economía
colombiana en estos periodos expuestos han dado un giro y se ubican
es polos opuestos. Seguramente, si dentro de10 ó 20 años
se hace una investigación económica en el campo
académico, lo que se afirmará es que hay la necesidad
de hacer una corrección de estos datos porque la tendencia
que sigue no es coherente y en virtud de lo anterior se deben
correr todos los procedimientos estadísticos necesarios
para hacer los ajustes correspondientes.
Bajo lo expuesto la pregunta es: ¿Cuál es la cifra
más acorde a la realidad, las del 2008 ó las de
este año? Algunas correrán a decir, las dos.
Lo que pasa es que sólo hasta este año fue que nos
llegó el efecto de la crisis económica internacional;
entonces, bajo este razonamiento pregunto: ¿hasta ahora
se abrieron al mundo los mercados en Colombia?
|