La tesis de que el sexo es salud ha empezado a cobrar vigencia, según un grupo de investigadores. "Hacer el amor con sinceridad, deseo, confianza, entrega y receptividad constituye una válvula de escape para las tensiones acumuladas, es gratificante, auspicia la exteriorización de emociones y sentimientos, educa y complace los sentidos, equilibra el sistema nervioso y glandular, levanta el ánimo, incrementa la autoestima, relaja e inspira", sostiene el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff.